Aún me duelen los pies de saltar, andar y brincar y es que el sábado, con motivo del Orgullo Gay y del desfile de la cabalgata, se congregaron en Madrid miles y miles de personas que se echaron a la calle para celebrar una de las fiestas que se ha convertido en una de las fiestas más famosas en España. No faltaron ni el espectáculo, ni la Gran Vía sin coches, ni aquellos personajes de turno que llamaron la atención... ni el calor. Hacía un bochorno muy grave, la gente estaba achicharraíta en la calle esperando a que pasasen las carrozas. Se podían freír huevos en la calzada...
Tengo que decir que es el primer año que voy y me esperaba algo peor. Me esperaba demasiado desmadre y demasiado loco con callejones oscuros disponibles para hacer lo que quisiese a su libre albedrío. Pero la situación estuvo controlada en todo momento. Está claro que había de todo, como en las mejores familias: borrachos, seguratas con mala leche, disfraces inentendibles, personas que no se podían identificar en ninguno de los dos géneros, tetas de silicona muy bien puestas... También estaba el típico botellón ambulante que no hacía daño a nadie y que se preparaba en medio del barullo. Tenías que ser muy hábil para sortearlo si no te querías clavar una litrona en el pie. También estaban las típicas borrachas, que no sabría decir si son típicas porque una de ellas se puso a berrear porque había perdido un pendiente y segundos después estaba riéndose. Cosas de la bipolaridad...Y así con cada persona que te encontrabas. Tenías vendedores ambulantes, gente desesperada por saber cómo iba el partido de España contra Paraguay... Y viejos nudistas. Sí, el espectáculo de entretenimiento mientras esperábamos a que llegasen las carrozas nos lo dio un viejo carroza que a sus chiquiticientos años todavía guardaba un gran espíritu adolescente. Y es que en el interludio de l
a caminata de camiones llenos de gente, nuestro querido jovenzuelo se salió al balcón de un piso de la Gran Vía y nos enseñó todas sus vergüenzas junto a una muchacha que también nos enseñó la gran personalidad que guarda en su interior.
Era nuestro payaso personal y cada vez que salía llevaba menos ropa hasta el punto de no llevar nada. Está claro que había niños presenciando el momento, por lo que tapó sus intimidades con una bandera del orgullo. De nada sirvió porque su miembro le seguía botando como si fuese un muelle. Pero no fue lo único llamativo de la tarde, también tengo que destacar la gran labor humanitaria que hizo el McDonald's por todos nosotros. Nos acogió cual crías indefensas en su techo a la sombra y nos dio de comer sus adictivas hamburguesas de 1,80€ que me caben en la palma de la mano. Menudo gusto comerte una tras otra... Me comí dos y porque decidí parar, pero no me hubiese importado gastarme más dinero en la comida basura. Además, luego se dedicaron a tirar abanicos y silbatos para la gente de la calle, un gesto muy bonito.
Igual que el gesto que tuvieron los vecinos de la calle. En manada se pusieron en los balcones de sus respectivas viviendas y se dedicaron a echarnos agua por petición popular. La gente reunida en grupos en medio de la acera reclamando a gritos que les tirasen cubos de agua fría. Lo mínimo que podían hacer los habitantes de los pisos era refrescarnos, así que lo hicieron. Quizás en el c
amino, el agua se llevó por delante a gente que no lo deseaba y que solo pasaba tranquilamente por la acera para ir a algún sitio lejos de la muchedumbre, pero bueno... hacía calor y tampoco importaba.
Y entre gente disfrazada, transexuales, travestis, asociaciones de gays sordos, cabalgatas y chulazos en calzones... el desfile terminó con una victoria española y con la gente más feliz que un niño en la sección de videojuegos de El Corte Inglés. Y al día siguiente terminó la semana del Orgullo Gay. La pena que tengo es cómo se quedaron las calles después de todo. Estarían llenas de mierda. Desde La Puerta de Alcalá hasta Plaza de España... pobres barrenderos, ¡qué cruz tienen con las fiestas!
Sí, sí, querido, bastante controlado, porque no te quedaste hasta las tantas de la madrugada, que eso era muy diferente a lo que había por el día...
ResponderEliminarPor la noche era desmadre total, la gente, en medio de las calles medio tirándose unas a otras, aunque, como en todo, había personas normales (como es mi caso)
Eso sí una experiencia, alucinante. :)
PD: RECUERDA AL PERSONAJE ITALIANO DESNUDO PINTADITO ENTERO DE LA BANDERA ITALIANA!!
Un bacio.
Lau.
Por fin alguien se acuerda de los barrenderos, esos grandes damnificados!!
ResponderEliminarY desde luego, como olvidar al triunfador de la tarde, al menos de la tarde que yo viví... me hipnotizó su ¿sensual? baile, ahi en lo alto de la gran via... ais, que buenos momentos.
olvidaste comentar las alas rosa de hada. x=